Se dice cuando alguien anda bien distraído, como en piloto automático, pensando en mil cosas menos en lo que tiene enfrente. Es como traer la mente en las nubes o irse en la pendeja, pero con ese toque norteño de que traes un libro imaginario ocupándote toda la cabeza. Muy útil para quemar al despistado sin tanto drama.
"Íbamos por el centro y el vato ni volteó, casi se mete al carril del camión. No hombre, traía un libro en la cabeza bien machín."