Se dice cuando alguien llega agotadísimo, sin aire y sudando la gota gorda, como perro después de correr. Es la típica imagen de venir a mil, con prisa o después de una chinga, y acabar hecho polvo. Sirve para exagerar el cansancio y la falta de resuello. Bien gráfica y bien de calle.
"Me fui corriendo tras el camión pa’ no perderlo y llegué a la chamba con la lengua de fuera, todo sudado y sin aire. Ya ni el café me levantó."