Se dice cuando alguien te mira con un brillo bien intenso, como de coqueteo pesado, seguridad y tantita malicia. No es que huela a cantina, es más bien esa mirada que te desarma y te deja medio menso, como si te hubieras echado un trago. Suena romántica, medio cursi, pero pega.
"La vi en la fiesta y nomás con voltear me dejó tieso. Esa morra trae el whisky en la mirada y yo ya andaba buscando agua, porque me estaba quemando por dentro."