Se dice cuando alguien se lanza a hacer algo a lo loco, con afán y sin pensarlo mucho, como resolviendo sobre la marcha y a punta de impulso. Va con ese aire de improvisar porque toca, sin plan ni estrategia, solo meterle piernas y ya. Muy de cuando la vida aprieta y uno se rebusca como sea.
"Camilo quedó embalado con las deudas y se fue en pura zancada: sacó una neverita, compró empanadas y se paró en el semáforo a vender, a ver si cuadraba la semana."