Se dice cuando ya quedaste llenísimo después de comer bien machín y estás oficialmente fuera de combate. Es como declarar el final del round en la mesa, tipo: ya no entra ni un taco más. Se usa en tono de broma, sobre todo después de una comilona, y suena bien norteño.
"No, compa, ya toqué la campana: me eché cinco tacos y una coca, si me das otro me reviento ahí mismo."