En Córdoba se dice cuando alguien zafa de una situación jodida o la resuelve de pedo, con viveza y un toque de improvisación. Es como salir ileso o salvarla justo a tiempo, a veces con un arreglo medio atado con alambre. No es magia, pero casi. Y sí, suele venir con una cuota de suerte tremenda.
En Buenos Aires se usa para decir que alguien se hace el boludo y se escurre de una responsabilidad. Es como tirar de la cuerdita para zafar: finge que no entiende, se hace el distraído o mete una excusa berreta para que otro se coma el laburo. Muy de vivo, y bastante irritante cuando te toca a vos.