Se dice cuando tienes un recurso escondido, un plan B o un truco secreto que sacas en el último momento para darle la vuelta a una situación. Vamos, que no vas a pecho descubierto: te guardas algo por si la cosa se tuerce. Viene de los juegos de cartas, y sí, suena un pelín tramposillo.
"Taba la cosa fea en el curro y yo callao. Cuando el jefe pidió ideas, saqué la carta bajo la manga: tenía el informe hecho y hasta con gráficos, y se quedaron toos locos."