Se dice cuando alguien tiene muchísimo valor, coraje o una cara que se la pisa. Vamos, que se atreve a hacer o decir algo que la mayoría ni de broma, aunque sea un poco temerario. Es vulgar, sí, pero muy común y bastante gráfica. También puede sonar a piropo o a reproche, según el tono.
"Macho, plantarte en la reunión y cantarle las verdades al jefe delante de todos... eso es tener un par de huevazos, luego no me pidas que te cubra."