En Trujillo decir que alguien tiene código es afirmar que se rige por valores bien firmes, que respeta las reglas del barrio y no se vende por nada. Es como tener honor de película de gánster, pero versión trujillana, con su picardía y todo. Y hay que admitir que suena bien paja cuando lo sueltas en la conversa.
"Ese causa puede estar misio, borracho o con la tóxica llamándolo, pero jamás te va a sapear, mano. Ese pata sí tiene código de verdad, no como esos figuretis del barrio."