En Cuba se dice cuando alguien se pone en modo galán, saca pecho y se agranda para impresionar, sobre todo si hay ligue de por medio. Vamos, que se está vendiendo como el más duro del barrio aunque por dentro esté temblando. Se usa mucho en tono de vacile entre amigos cuando alguien se pone intenso.
En Ayacucho templarse es enamorarse hasta las patas, de esos amores que te dejan medio sonso y con cara de baboso todo el día. No es solo gustar, es clavarse feo, perder la dignidad y hacer locuras románticas que luego dan vergüenza ajena. Y hay que admitir que a veces es bonito y patético a la vez.