En Chaco se usa apañar para decir ayudar, dar una mano o bancar en alguna tarea medio pesada. Es como cuando te reclutan de asistente gratis para cargar cosas, ordenar o sostener algo mientras el otro labura. Suena medio inocente, pero a veces es la excusa perfecta para explotarte un rato, y hay que admitir que tiene su gracia.
En Coquimbo apañar es bancar a alguien, darle apoyo en la que sea, ya sea para ir a un carrete, una salida improvisada o hasta para hacerle el aguante en un cacho complicado. Es como decir que no lo vas a dejar botado, que estás ahí al pie del cañón. Y la verdad, esa lealtad tiene su encanto bien chileno.
En San Luis Potosí apañar se usa como entenderle por fin a algo, agarrar la onda o ya cachar cómo funciona un asunto. No va de robar ni de quedarse con cosas ajenas, va más de que al fin te cae el veinte. Es como cuando por fin entiendes el chiste local y ya te ríes con todos.