Expresión muy de Durango para cuando alguien se hace el loco, se hace güey o se va por las ramas para no enfrentar un problema. En vez de contestar directo, se pone a divagar, cambia de tema o se inventa historias. Es como si, en lugar de arreglar el asunto, se fuera a caminar al cerro bien campante. Y la neta sí tiene su gracia.

"Le pregunté a mi primo por qué no ha pagado la tanda y el vato nomás empezó a subir el cerro hablando de la inflación, de la gasolina y hasta del clima en Durango"

En Lara se dice subir el cerro cuando andas en la mala, con problemas encima o pasando un momento bien cuesta arriba. Es como ir trepando una loma con la vida en contra: falta de plata, líos en la casa, estrés, lo que sea. Suena medio dramático, pero tiene su gracia porque lo pinta clarito.

"Chamo, se me dañó el teléfono, me subieron el pasaje y todavía debo la renta. Estoy subiendo el cerro durísimo esta semana, pana."

Frase típica para referirse a cuando alguien agarra camino y pasa ratos de amoríos en los campos o lugares apartados, lejos de miradas curiosas.

"Al rato nos vamos a subir el cerro, nomás que no se entere la tía Chona porque nos arma un drama."

Se dice cuando alguien se hace el valiente o el muy ocupado, pero en realidad está sacando pretextos para zafarse de algo pesado. Vamos, que en vez de entrarle al tiro, se va a “subir el cerro” para desaparecer un rato y que otro cargue con la chamba. Muy de colmillo para evadir responsabilidades.

"No te hagas, güey: cuando toca lavar los trastes siempre subes el cerro, te pierdes media hora y luego regresas como si nada, y mi carnal termina tallando todo."

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