Expresión muy de Durango para cuando alguien se hace el loco, se hace güey o se va por las ramas para no enfrentar un problema. En vez de contestar directo, se pone a divagar, cambia de tema o se inventa historias. Es como si, en lugar de arreglar el asunto, se fuera a caminar al cerro bien campante. Y la neta sí tiene su gracia.
En Lara se dice subir el cerro cuando andas en la mala, con problemas encima o pasando un momento bien cuesta arriba. Es como ir trepando una loma con la vida en contra: falta de plata, líos en la casa, estrés, lo que sea. Suena medio dramático, pero tiene su gracia porque lo pinta clarito.
Frase típica para referirse a cuando alguien agarra camino y pasa ratos de amoríos en los campos o lugares apartados, lejos de miradas curiosas.
Se dice cuando alguien se hace el valiente o el muy ocupado, pero en realidad está sacando pretextos para zafarse de algo pesado. Vamos, que en vez de entrarle al tiro, se va a “subir el cerro” para desaparecer un rato y que otro cargue con la chamba. Muy de colmillo para evadir responsabilidades.