Se le dice a alguien que está reventado de cansancio, medio dormido y sin energía, como si lo hubieran dejado en remojo. Puede ser por una rumba, por trabajar duro o por no pegar ojo en toda la noche. Suena muy de calle y pinta perfecto esa cara de zombi que ni el café rescata.
"Chamo, después de esa rumba y el amanecer en la playa, Jorge llegó sopa'o, se sentó en el sofá y se quedó ido, ni el café negro lo paró."