Se usa para rajar con cariño de alguien que está ahí pero no pinta nada. Es esa persona que va a las reuniones, a las rumbas o a los planes y casi ni habla, no decide, no ayuda, solo ocupa espacio como sillón viejo en sala de abuela. No es insulto hardcore, pero sí una buena puyita cuando alguien está demasiado pasivo.
Se dice de alguien que está siempre en el mismo sitio y no aporta mucho, como si fuera parte del decorado. Puede ser el típico de bar que no se mueve de la barra o el colega en una reunión que está ahí, pero ni habla ni hace nada. Es una burla suave, y bastante madrileña de barra.
Se le dice a alguien que en una fiesta no se mueve ni aunque le paguen, sobre todo cuando toca bailar. Es el típico que se queda pegado a la pared, mirando el boliche como si fuera parte de la decoración. No siempre es mala onda, a veces es timidez, pero igual queda re mueble.
Se dice de alguien que está presente pero no aporta nada: ni habla, ni opina, ni se mueve, como si fuera parte del mobiliario. En un grupo queda ahí plantado, mirando el móvil o el vacío, y tú pensando: ¿ha venido a socializar o a hacer de perchero? Suele llevar un puntito de vacile, no es precisamente un piropo.
Se usa para hablar de alguien que está ahí pero no aporta nada, como si fuera parte del decorado. Puede ser el pana que nunca opina, el que no ayuda o el que está en la fiesta pegado a la pared sin hacer ni ruido. No es un insulto hardcore, pero sí un jalón de orejas con bastante veneno pasivo.