En Uruguay, gurí es un pibe, un botija. Y piola es alguien vivo, copado y con buena onda, que se las rebusca sin hacerse el pesado. Juntas, la frase pinta a un chiquilín o joven simpático, despierto y querible, de esos que caen bien al toque y siempre se prenden a cualquier plan.
"Bo, el gurí piola ese le cebó mate a todos, arregló el parlante con cinta y encima consiguió entrada pa’l baile. Un crack, siempre tirando buena onda."