En Chubut y la Patagonia, decirle a alguien guanaco es tratarlo de bruto, medio bestia o cabeza dura, como el bicho cuando se planta y no hay quien lo mueva. También puede ir para el que se agranda y se hace el vivo sin tener con qué. Es un insulto suave, pero pica.
"Dale, Nico, no seas guanaco: te dije que dobles en la rotonda y te mandaste derecho. Encima ahora te hacés el canchero, ¿qué te pasa?"