Se usa para describir a alguien que trabaja demasiado, siempre ocupado y nunca para quieto. ¡Un verdadero currante!
En Colombia se usa para hablar de un trabajo muy duro, pesado o cansón, de esos que te dejan vuelto nada. También puede referirse a una persona que trabaja muchísimo, que siempre está metida en el oficio y casi no descansa. Es una expresión muy del día a día, y hay que admitir que describe perfecto esos camellos eternos.