Se usa para hablar de alguien que guarda secretos como si fuera una caja fuerte humana, cero filtraciones y cero chusmerío. Le contás algo y sabés que ahí muere, no lo larga ni bajo amenaza. Es un piropo a la confianza, ideal para amigos leales que no venden a nadie. Y la verdad, gente así vale oro.
Se dice de la persona que acumula chismes, secretos y confesiones de medio mundo y no larga nada ni bajo tortura. Es como el pendrive del barrio pero sin opción de copiar y pegar. Ideal para contarle tus dramas amorosos, tus cagadas épicas o lo que hiciste el finde. Y la verdad, gente así se valora un montón.