Se dice cuando se te va la cabeza por un momento: te despistas, metes la pata o te quedas en blanco y no sabes ni qué estabas haciendo. Vale tanto para un olvido tonto como para una idea loquísima que sueltas sin pensar. Es muy de andar por casa y queda genial para reírte de ti mismo.
"Iba al súper tan tranquilo y, al llegar, se me fue la pinza: me volví a casa sin comprar nada y encima dejé la lista en la nevera. Vaya tela."