Se usa cuando alguien le da mil vueltas a algo, se queda rumiando una situación y se quema la cabeza pensando pavadas en vez de hacer algo. Es como decir que está usando tanto el cerebro que lo va a gastar. Muy típica del habla argentina, y hay que admitir que describe perfecto a la gente que se cuelga mal.
Se utiliza para referirse a alguien que gasta mucho dinero en cosas innecesarias, especialmente en momentos de jolgorio donde no se piensa bien cuenta arriba y cuenta abajo.
Se dice cuando alguien te está taladrando la cabeza: habla y habla, repite lo mismo, da vueltas y no llega a nada. Es como si te gastara la bocha de tanto chamuyo, o te quemara el coco con una historia eterna. Muy porteño para cortar el rollo sin decirle directamente que se calle.