Se dice cuando alguien se pone bravo y enseña carácter, como que deja de aguantarse y responde con fuerza. Puede ser para defenderse, plantarle cara a alguien o entrarle con todo a un reto. La imagen es literal: como un gato sacando las uñas. Suena medio retador, pero a veces hasta se aplaude.
Se usa para decir que alguien se pone bien bravo y demuestra coraje cuando la cosa se pone fea. Es como sacar la parte más aguerrida, no rajarse y meterle con todo aunque parezca que ya está perdido. Muy de partido de futbol, de chamba pesada o de cualquier bronca donde hay que entrarle con huevos.
Expresión muy de Sinaloa que se usa cuando le echas carrilla a alguien de forma juguetona, sin mala leche, solo para cotorrear. Es como picarle las costillas al compa con chistes sobre cómo se viste, habla o actúa. Si hay confianza se aguanta la garra, si no, más vale medirle porque sí puede calar.