Se dice cuando alguien se pone a soltar un rollo raro, a divagar o a decir tonterías sin venir a cuento. Vamos, que está hablando por hablar y tú ya no sabes si reírte o pedirle que pare. Muy de cortar el momento filósofo de bar y bajarlo a tierra con guasa.
"En cuanto se tomó dos cañas, Juan se puso a rezar el pollo con que iba a tunear el coche para ir a Marte. Anda, no reces el pollo y pide otra ronda."