Se dice cuando alguien se está rayando a lo bestia, dándole vueltas a algo sin tanta importancia, como si el drama fuese de vida o muerte. Vamos, que se está comiendo el coco y no suelta el tema ni a la de tres. Es una comparación muy de cachondeo y bastante gráfica, la verdad.
"Quillo, no te rayes más que una cebra por el examen, si queda un mes y tú ya estás haciendo esquemas hasta pa’ respirar."