Se dice cuando alguien queda muy bien, sobre todo por cómo se vistió o se arregló. Es un halago con onda: quedaste prolijo, elegante, con facha y hasta medio cheto, como para salir en una foto. También puede ir para un look, un corte de pelo o un plan que salió redondito.
Se dice cuando alguien se arregla y queda elegante, bien peinado y con la ropa que le sienta de lujo. Vamos, que va hecho un pincel y con pinta de señorito, aunque sea para ir a tomar un vino y unas tapas. También vale para algo que queda resultón y con buen acabado. Y sí, suena fino de verdad.