Se suelta cuando hay alto quilombo: escándalo, griterío, desorden y un ruido que no te deja ni pensar. Vale para una fiesta descontrolada, una discusión en la calle o cualquier situación donde todo se fue al pasto. Es bien rioplatense y tiene ese gustito a chusmerío y caos que engancha.
"Entré al cumple y estaban con el parlante al mango, uno cantando cumbia desafinado y la tía retando a medio mundo. Miré alrededor y dije: ¡qué bochinche se armó acá!"