Se dice cuando alguien se pone bien mamón y exigente, como si fuera de la realeza y todos tuviéramos que atenderle. Es el típico que de repente se cree patrón, pide trato VIP y reparte órdenes sin tener vela en el entierro. Va con burla, para bajarle tantito el ego. Y sí, da risa.
"Llegó al asador y se puso en modo rey: que sí la carne al punto, que sí su silla, que nadie le hable. Le dije: compadre, bájale dos rayas, aquí todos volteamos la arrachera."