En Nayarit y en buen cotorreo, pichar es invitar o pagar la cuenta, ya sea los tacos, las chelas o la vuelta completa. Se usa cuando alguien se rifa y pone la lana por el grupo. Suena a compas y a barrio, y cuando alguien picha, se gana puntos sin andar presumiendo.
En Bolivia, pichar es hacerse el desentendido para zafar de un problema, una bronca o alguna responsabilidad que no quieres ni ver. Es como activar el modo yo-no-fui y mirar para otro lado con toda la cara dura. Suena inocente, pero bien usado te salva de cada quilombo que da hasta risa.