En la Región de Los Lagos se usa para hablar de cuando alguien se hace el ocupado, pero en verdad no hace nada productivo. Es como prometer que vas a estudiar o trabajar y terminar puro web-eando, dando vueltas y alargando todo. Es procrastinar con arte, con calma sureña y sin mucha culpa, aunque después igual te llegue el remordimiento.

"Hermano, dije que iba a hacer el informe a las tres y al final pegué la pera toda la tarde viendo el lago, tomando mate y stalkeando al ex en Instagram."

En Chile se dice cuando alguien se hace el leso y se escurre para no pagar o para zafarse de una responsabilidad. Es el clásico que justo “se le quedó la billetera”, mira para el lado y se hace el distraído mientras los demás ponen la plata. Bien cara de palo, pero pasa más de lo que uno quisiera.

"Fuimos por chelas y el Juan, como siempre, pegó la pera: se hizo el leso, dijo que andaba sin plata y terminó yéndose antes de la cuenta."

Expresión chilena que se usa para hablar de alguien que se queda plantado en un lugar sin hacer nada útil, puro matar el rato y webear. Es como ser un vago profesional, pero con estilo, apoyado en la pared o en el kiosco mirando la vida pasar. Y hay que admitir que a veces pegar la pera igual tiene su encanto.

"Oye, el Seba lleva dos horas pegando la pera afuera del almacén, ni ayuda ni se va, está puro cachando quién pasa por la cuadra."

En Antofagasta se dice cuando alguien se pega como lapa para vivir de los demás: cae donde sea, se hace el simpático y termina comiendo, tomando o consiguiendo favores sin poner ni uno. No es solo ser flojo, es tener cara dura con encanto. Si te la hacen seguido, ya sabís, te están pegando la pera.

"Oye, el Seba anda pegando la pera brígido: cayó donde el Juanito sin avisar, se mandó el almuerzo y más encima pidió que lo fueran a dejar en taxi."

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