Se dice cuando alguien se pone dramático por una tontería y actúa como si estuviera en emergencia. Vamos, que por un rasguñito ya quiere sirenas, camilla y paramédicos. Sirve para bajarle el show a quien se queja de más o busca lástima. Muy de panas para cortar el teatro rápido.
"Epa, Carlos, deja de pedir ambulancia porque te pisé el zapato. Fue un rocecito, chamo, no armes el drama."