En Río Negro se usa para decir que alguien es tímido, medio pavote o poco aventurero, como que le falta chispa para sumarse al quilombo. No es un insulto heavy, más bien un apodo medio cariñoso para el que siempre se queda atrás. Y seamos sinceros, todos tenemos un amigo bien ñoño en el grupo.
No, no estamos hablando del personaje de la vecindad del Chavo. En Tacna, decirle ñoño a alguien es una forma cariñosa y medio burlona de llamar a un gordito buena onda, de esos que siempre están comiendo algo rico. Eso sí, solo se usa entre patas con confianza, porque si no, puede sonar pesado y quedarás como un completo gil.
En Cusco ñoño se usa para alguien medio pesado, insistente o fastidioso, pero sin mala leche, más en plan vacile entre patas. Es como decir que estás molestando de más o haciéndote el interesante cuando nadie te ha pedido show. No es un insulto hardcore, pero si te lo sueltan seguido igual te relajas un poco.
En Canarias, ñoño se usa para hablar de alguien muy soso, apagado, que no se moja ni aunque le empujen a la piscina. Es esa persona que nunca se anima, que corta el rollo en las quedadas y parece que vive permanentemente en modo ahorro de energía, y oye, algo de pena da.