Frase típica para hacerte el sordo a propósito y fingir que no te enteras de nada. Se suelta cuando te conviene ignorar una regañada, un chisme o, sobre todo, un favor que te quieren encasquetar. Es el modo descarado de decir: no te escucho porque no me da la gana. Y sí, se usa con sonrisita.
"Mi jefa: lava los trastes. Yo, bien digno: no oigo, soy de palo. A los cinco minutos ya andaba tallando el sartén, ni modo."