Se usa para decir que algo o alguien es tirando a mediocre, de segunda, ni fu ni fa. No es un desastre total, pero tampoco da para presumir. También vale para planes, ropa, servicios o gente que se hace la importante y no le da. Es bien rioplatense y tiene ese gustito a crítica con sonrisa.
Se dice de algo o alguien medio choto, de poca categoría o tirando a ordinario, sobre todo cuando se hace el fino y no le da. Es como “de segunda” pero con ese toque de careta que da bronca. En Argentina se usa bastante para pinchar el globo del que se agranda. Y sí, duele porque suele ser verdad.