Se dice de alguien que está tan tranquilo y tan campante, como si no tuviera ni una preocupación encima. También vale para cuando alguien está descansado, despejado o incluso con un puntito de cara dura, porque parece que nada le afecta. Es una comparación muy de andar por casa, pero entra sola y funciona siempre.
"Nos reventamos estudiando toda la noche y, al salir del examen, el Juan va silbando por el pasillo, más fresco que una lechuga, como si hubiera ido de paseo."