Se dice cuando alguien se manda una genialidad improvisada y le sale redonda. Es como hacer una jugada maestra, zafar de un quilombo o resolver algo con mucha viveza y creatividad. Suele llevar admiración y un toque de sorpresa, tipo: no sé cómo lo hiciste, pero te salió de diez. Y sí, da gusto verlo.
"Se le apagó el auto en plena ruta y, con un alambre y una pinza, lo hizo arrancar igual. Los pibes lo miraban y decían: nah, te mandaste un artista, chamigo."