Se dice cuando alguien se pone a quejarse o a dramatizar a lo grande por una bobada. Vamos, que arma novela y parece que el mundo se acabó por cualquier cosita. Es como convertir una llovizna en aguacero y de paso pedir pañuelo, abrazo y atención. Sirve para bajarle el volumen al drama con humor.
"Parce, no te vayas a llorarte un río porque se acabó el tinto, ¿sí? Vamos a la tienda, compramos otro y deja el show que ya te están mirando raro."