Se dice cuando alguien come o bebe a lo bestia, sin medida, como si llevara tres días sin probar bocado. Es atiborrarse, empacarse y no dejar ni las migas, normalmente con tono de regaño o de burla entre panas. Suena bien callejero y un pelín brusco, pero describe la escena perfecto.
"Ve, parcero, deje algo de pizza, ¿sí? No sea así de atravesado, que se está llenando la jeta y ni pa’ la foto nos deja."