En Tlaxcala y por ahí, se usa para decir que te aventaste una comilona de tacos, de esas que empiezan con uno y acaban con veinte. Es ir a una taquiza o armarla y darle duro sin culpa. Va con antojo, con banda y con salsa que pica. Luego toca aflojar el cinturón, ni modo.
"Caímos a la fiesta y había pastor, suadero y de canasta. Me jalé una taquiza maciza y al final ya nomás pedía agüita y una silla, porque la salsa me traía sudando."