Se dice de alguien que va demasiado arreglado o con pinta de pijo, como si fuera a una boda o a salir en una foto, aunque solo vaya a por el pan. Suele llevar un puntito de burla, porque implica postureo y exceso de “voy impecable”. Vamos, que va tan fino que hasta el viento le pide permiso.
"Mira al Dani, va hecho un pijo para bajar la basura, con camisa planchada y colonia cara. Luego se queja de que en el barrio le miran raro."