Dicho bien larense para llamarle a alguien despistado, medio lento o ingenuo, de esos que no agarran la indirecta ni aunque se la pinten. No siempre va con mala leche, pero sí pica y se usa para vacilar cuando alguien mete la pata o se queda en la luna. Suena fuerte, pero es puro chalequeo.
"Chamo, eres un hijo de la boba: te pusiste a buscar el control por toda la casa y lo tenías en la mano desde hace rato, ¿qué es eso?"