En el Biobío se usa para decir que alguien es muy complicado de entender, medio enredado o difícil de descifrar. Puede ser una persona, una situación o hasta una explicación que te deja con cara de signo de pregunta. Es como cuando intentas abrir una puerta sin llave y necesitas maña extra. Y sí, a veces da pura lata.
Se refiere a esa persona que siempre tiene una solución mágica (y muchas veces improvisada) para cualquier problema, aunque sus métodos no sean los más ortodoxos.
En Trujillo no solo es la herramienta para abrir cerraduras, también es ese pata que siempre se las arregla para meterse a fiestas sin estar en la lista. Es el clásico colado profesional, el que aparece en todos los tonos sin pagar entrada. Y hay que admitir que a veces hasta cae bien tener una buena ganzúa en el grupo.
En el Quindío, llamar a alguien ganzúa es decir que es un crack para resolver problemas rápido y con maña, como si tuviera truquitos secretos para todo. Es esa persona que siempre encuentra la salida cuando todo el mundo está bloqueado, y la verdad es que da gusto tener una ganzúa en el parche.