Se dice cuando alguien monta un lío pequeño, un jaleo de nada, pero sin mala intención. Es el típico caos momentáneo que dura un rato y deja a la gente diciendo “pero tú qué haces”, entre risa y regañina. Muy de casa, de críos y de colegas que no pueden estar quietos.
"Niño, deja de formar un ratico con los cuadernos, que has montao la de Dios en la mesa y luego me toca a mí recoger el estropicio."