Se usa cuando alguien está tirando toda la carne a la parrilla para conquistar a otra persona, llenándola de halagos, regalitos y atenciones, igual que cuando uno le tira maíz a las gallinas para que se acerquen. Es una forma medio pícara de decir que alguien anda coqueteando fuerte, a veces hasta un poco desesperado, pero con harta paciencia y fe.
En Cuba se suelta para meterle presión buena a alguien: apúrate, ponte las pilas y dale con ganas. Es como decirle que le eche combustible a lo que está haciendo para que arranque de verdad y no se quede en cuento. Sirve tanto para el trabajo como para cualquier plan que va lento.
Se usa para hablar de cuando alguien anda coqueteando fuerte, tirando toda la carne a la parrilla para conquistar a otra persona. Es como ir sembrando el terreno con frases dulces, miraditas y chamuyo barato, esperando que algo resulte. Suena medio inocente, pero todos cachan que la intención es puro romance, o al menos intentarlo.