Se dice de quien aparece por allí solo para cumplir, que se le vea la cara y poco más, pero sin arrimar el hombro. Vamos, el típico que va a “pasar lista” y se queda de adorno mientras los demás se parten la espalda. Muy de quedar bien sin pringarse, y encima con cara de inocente.
"Le dije a Iker que viniera a echar una mano con la mudanza y el tío apareció diez minutos, saludó a todos y se quedó ahí, fichando el frontón, mientras nosotros subíamos el sofá a pulso."