Se usa cuando alguien se avienta una historia inventada o bien exagerada, de esas que suenan a película y nadie se las compra. Es como decir que se sacó un cuento de la manga, pero con sabor queretano. Ideal para el compa que siempre “le pasó” algo imposible y lo cuenta bien serio. Y sí, da risa.
"Fer juró que lo persiguió un avestruz en la Alameda y que lo calmó con una quesadilla. Nadie le creyó nada, se estaba sacando un chamorro bien duro."