Se dice cuando alguien está hecho polvo, en la mala, sin plata o con la cabeza vuelta un ocho. Es como estar en modo desastre total, ya sea por una tusa brava, una racha de deudas o porque la vida te está dando duro. Suena dramático, sí, pero en Norte de Santander lo sueltan con toda naturalidad.
Se usa para decir que alguien está reventado, sin energía, hecho polvo, como si lo hubiera atropellado la vida. Puede ser por camellar duro, trasnochar de rumba, una tusa brava o puro estrés. Es bien coloquial y suena a que ya no das más. Y sí, es de esas frases que exageran rico.