Se dice cuando alguien está contentísimo, en plan que no le cabe la sonrisa en la cara. Es una forma muy de aquí de subirle el volumen a “estar contento”, como “un montón” o “a saco”, pero con ese toque marinero. Vamos, que el día le va redondo y va flotando de buen rollo.
"Desde que Pep pilló un curro en Ibiza y le pagan a tiempo, está la mar de contento, va por el paseo saludando a todo quisqui como si fuera alcalde."