Se dice de alguien que anda bajón y melodramático, como si viviera metido en un tango eterno. Todo le da nostalgia, se la pasa recordando lo que fue, contando penas y amores que salieron torcidos. Va con esa vibra de sufrimiento romántico que ya cansa un toque, pero hay que admitir que tiene su encanto.
"Che, mirá a Juan, todo el día con cara larga y escuchando tangos. Está hecho un tanguero desde que lo dejó Sofía, ni un fernet lo levanta."