Se dice de alguien que anda con un chingo de energía, inquieto y medio travieso, como si no pudiera estarse quieto ni dos segundos. Vale para niños, compas acelerados o cualquiera que traiga el modo hiperactivo prendido. No es que sea malo, es más bien que anda desatado. Y sí, cansa nomás de verlo.
Se usa para decir que alguien está súper travieso, inquieto o que no para un segundo, como si tuviera pilas infinitas y andara haciendo diabluras por todos lados. Puede ser en plan cariño o medio regaño, según el tono. No es literal ni religioso, es más una forma divertida de decir que estás imposible.
Se usa para hablar de alguien que está a full, con una energía tremenda, medio descontrolado y difícil de frenar. Puede ser porque está re inquieto, porque hace quilombo o porque está con un entusiasmo que contagia a todo el mundo. A veces suena a reto cariñoso, pero también puede ser medio elogio, según el tono.