Dicho clásico para decirle a alguien que se quede en lo suyo y no opine de lo que no sabe. Se suelta cuando alguien se mete donde no lo llaman o va de experto sin tener idea. No es el insulto más bruto del mundo, pero sí te deja claro el mensaje: bájale dos y vuelve a tu terreno.
"Pana, tú no has cocinado ni un arroz y ya quieres criticar el sancocho de mi mamá. Zapatero a tus zapatos y deja la habladera, ¿oíste?"