Se le suelta a alguien cuando es muy delicado, sensible o se ofende por nada, como si fuera de cristal y se fuera a romper con cualquier comentario. Vamos, que no aguanta una broma ni una crítica sin montar drama. Suele decirse con un puntito de vacile, no precisamente con cariño.
"Le dije que el café estaba aguado y se puso digno, que si le faltaba al respeto. Madre mía, estás hecho un cristalito, colega, relaja un poco."